viernes, 18 de marzo de 2011

No sé a dónde me llevará la dulce suerte de la palabra, la visión y...mi clavadez, por supuesto

Odio los blogs. No todos debo aclarar. Escribir me representa el ejercicio onanista y narcisista por excelencia. Así pues, el leer los textos de los demás es algo perverso, voyeurista y lleno de morbo. Trataré de hacerlo como una gran terapia, como mi refugio de este mundo perro que fascina, acorrala y jode. Poco a poco se llenará el cantarito. Por lástima o por auténtica necesidad trataré de recoger los pedacitos de lo que me ha pasado los último años.

Quién tenga a bien puede pasar, para compartir, chismosear, sugerir, criticar, murmurar, etc. Todos son bienvenidos, excepto los hijos de puta. Me considero un guey suburbano con más filias que fobias. Por desgracia muy pocas veces encuentro ese placer añorado en escuchar, observar, contemplar y oir. Así que la intención de escribir, es reforzar la belleza, la risa y lo inaudito de la vidurria. Los quiero, de alguna u otra forma a todos los que sepan de la existencia de este espacio. También me esforzaré por no ser un amarguete y dejar mi consabido sarcasmo al ladito del camino.

Por mientras canción, para variar:

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